Se cumplen 100 años del milagro de Fátima

Estos días se cumplen 100 años del milagro de Fátima, en el que tres pastorcillos supuestamente se encontraron con la Virgen María.

El 13 de mayo de 1917 es una fecha especial en la historia del catolicismo. Aquel día, tres pastorcillos portugueses vivieron lo que se conoció como el milagro de Fátima, del que estos días se cumplen 100 años. Lo que vivieron aquel día mueve hoy a millones de personas hasta esta pequeña población portuguesa, pero también siembra dudas acerca de su veracidad, incluso en la misma Iglesia.

Fátima es una pequeña población al norte de Portugal que apenas cuenta con 12.000 habitantes. Una población de este tipo difícilmente sería conocida a nivel internacional, pero tres jóvenes habitantes la hicieron conocida en todo el mundo. Sus nombres eran Francisco, Jacinta y Lucía, y, según su historia, tuvieron una serie de encuentros con la Virgen María.

Los tres pastorcitos que vivieron el milagro de Fátima – Foto: vaticanocatolico.com

El primero de los encuentros tuvo lugar el ya citado 13 de mayo de 1917 en la Cova da Iria. Francisco, Jacinta y Lucía se encontraron allí con la Virgen, que junto a la encima más grande del lugar, les ordenó rezar a diario y levantar una capilla, además de confiarles tres secretos.

Según cuenta la tradición católica, la Virgen María se apareció en seis ocasiones más, una cada mes, y también hubo una serie de apariciones de lo que se conoció como Ciclo Angélico. El ángel se apareció en Loca do Cabeço en dos ocasiones, y una más en el quintal de la casa de Lucía, junto al Pozo de Arneiro.

El milagro de Fátima fue ganando fama con el paso de los años, y no fue hasta 1928 cuando se comenzaría a construir el Santuario de Fátima, que a día de hoy dispone de dos grandes basílicas y amplios espacios para dar cabida a todos los peregrinos que acuden a verlo.

El destino de los niños no fue muy esperanzador, ya que Francisco y Jacinta morirían víctimas de la gripe española pocos años después. Lucía moriría en 2005 tras una vida dedicada a la Orden de las Carmelitas Descalzas.. Del descampado con encinas donde tenían lugar los encuentros tampoco queda rastro, pero la historia de esta pequeña localidad portuguesa cambiaría para siempre, ya que se convirtió en lugar de peregrinación para creyentes de todo el mundo.

El Santuario de Fátima – Foto: ecestaticos.com
Los tres misterios de Fátima

Según la historia que contaron los tres pastorcillos, la Virgen María les contó tres secretos, que serían conocidos como “los tres misterios de Fátima”.

El primer misterio daba una visión del infierno:

Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Hundidos en este fuego [estaban] los demonios y almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo para todos los lados, semejantes al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaba y hacía temblar de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.
Esta visión duró un momento, y gracias a nuestra buena Madre del Cielo, que antes (en la primera aparición) nos había prevenido con la promesa de llevarnos para el cielo. Si así no fuese, creo que habríamos muerto de susto y pavor.

El segundo misterio de Fátima habla de cómo salvarse del infierno y del modo de reconvertir al mundo a la cristiandad:

Enseguida levantamos los ojos hacia nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: «Visteis el infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que les da Dios de que él va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y a la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieran a mis pedidos, la Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará la Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz».

Estos dos misterios se revelaron en 1941, una vez habían fallecido Francisco y Jacinta. El tercer misterio de Fátima fue revelado por el Papa Juan Pablo II tras una visita para la beatificación de estos dos niños, y es el que genera mayor controversia entre los expertos:

Escribo, en acto de obediencia a ti mi Dios, que me mandas por medio de su excelencia reverendísima el señor obispo de Leiria y de vuestra y mi Santísima Madre. Después de las dos partes que ya expuse, vimos al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más alto, un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. Al centellear despedía llamas que parecía iban a incendiar el mundo. Pero, se apagaban con el contacto del brillo que de la mano derecha expedía Nuestra Señora a su encuentro. El ángel, apuntando con la mano derecha hacia la tierra, con voz fuerte decía: «Penitencia, penitencia, penitencia».
Y vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza. El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.
Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares. Caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz estaban dos ángeles. Cada uno con una jarra de cristal en las manos, recogiendo en ellos la sangre de los mártires y con ellos irrigando a las almas que se aproximaban a Dios.

Muchas fueron las voces expertas que se pronunciaron acerca de este tercer misterio. Joseph Ratzinger (papa emérito Benedicto XVI) dijo que el tercer misterio pertenecía a «los peligros que amenazan la fe y la vida del cristiano, y por lo tanto del mundo. Y entonces la importancia de los novissimi».

El obispo de Fátima, Cosme do Amaral, dijo en 1984: «Su contenido concierne solo a nuestra fe. Para identificar el [Tercer] Misterio con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear deberá deformar el significado del mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y es verdad que esa fe disminuye continuamente en Europa».

El cardenal Mario Ciappi, teólogo papal bajo Pablo VI y Juan Pablo II escribió: «En el tercer secreto se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia empezará en lo alto».

El papa Juan Pablo II contó en 1980 que sus antecesores no revelaron el secreto «por no alentar el poder del mundo comunista a hacer ciertos movimientos». Criticó a las personas que desearon conocer el misterio solo por mera curiosidad y sensacionalismo. Tomando un rosario concluyó: «Aquí está el remedio contra este mal. Ore, ore, y no pida nada más».

El 11 de mayo de 2010, Benedicto XVI dijo, al viajar en avión a Portugal para cumplir una visita pastoral, que los sufrimientos actuales de la Iglesia por los abusos sexuales contra niños cometidos por sacerdotes forman parte de los que anunció el Tercer secreto de Fátima.

Escultura construida en recuerdo a los pastorcitos del milagro de Fátima – Foto: infocatolica.com
Voces críticas contra el milagro de Fátima dentro de la Iglesia

Según declaraciones recogidas por el diario digital El Español, el padre Mário de Oliveira asegura que lo ocurrido en 1917 es uno de los mayores timos de la Iglesia Católica.

Mário de Oliveira mantiene que “el “milagro” de Fátima fue un teatrillo ideado por miembros del clero de Ourém. Las principales víctimas de este embuste fueron los tres pastorcitos, quienes fueron utilizados como actores en esta producción episcopal. La documentación existente deja clarísimo que el clero manipuló a estos tres niños jovencísimos para montar un espectáculo con difusión internacional” además de sostener que no puede aparecer una figura mitológica que no existe como tal.

En 1999, Mário de Oliveira publicó el explosivo libro “Fátima nunca más”, en el que denunció el aparente fraude de las apariciones, acusando al clero luso de haber perpetrado un montaje y manipulado a los pastorcitos. El libro se convirtió en un best-seller inesperado y ya va por su séptima edición. En el mismo se escribe acerca del boom del turismo religioso en el Santuario y sugiere que los negocios en torno a la Basílica son utilizados para lavar dinero negro.

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