¿Qué es la combustión espontánea?

¿Puede el cuerpo humano prenderse fuego automáticamente y carbonizarse en cuestión de segundos? Aparentemente sí, es lo que se conoce como combustión espontánea.

Es uno de los grandes misterios del ser humano. ¿Existe realmente la combustión espontánea? ¿Qué la produce? ¿Quién la sufre?

Según algunas teorías, la combustión espontánea como la conocemos no existiría. Podría considerarse que una persona fallece sola en su hogar, tras un ataque al corazón, un derrame o una caída, una chispa cercana o un cigarrillo no apagado quemase la ropa y eso fuese lo que prendería fuego al cuerpo.

Un caso reciente publicado por una revista americana de patología forense y medicina informa del fallecimiento de un hombre en la República Checa. Al trasladar el cuerpo hasta el hospital, las enfermeras se dieron cuenta de que la temperatura corporal de la pierna era inusualmente alto, estaba cinco grados por encima de la temperatura a la hora de la muerte. Tuvieron que recurrir a enfriar el cuerpo con hielo, ya que la temperatura que habían medido inicialmente, 40ºC, seguía aumentando, cuando el cuerpo humano se enfría tras la muerte.

En un cuerpo vivo, las células generan calor, pero tras la muerte, al dejar de funcionar el cuerpo, las células dejan de producir calor y el cuerpo va descendiendo de temperatura durante las siguientes horas.

Hay casos en los que se ha encontrado el cuerpo calcinado de una persona sin dañar nada que se encontrase alrededor, ni la cama ni las sábanas. El primer caso documentado de combustión espontánea humana data del año 1839, de manos de un médico británico que anotó como los cuerpos de algunos militares británicos comenzaban a aumentar de temperatura tras la muerte.

Un caso de combustión espontánea – Foto: Taringa

Una posible explicación a la combustión espontánea puede estar relacionada con el calor derritiendo la grasa que está debajo de la piel. La tela carbonizada absorbería esta grasa como y la quema.

Experimentos llevados a cabo con cadáveres de cerdos envueltos en cobijas han mostrado que arde con una llama suave y estable que calienta el cuerpo a 800ºC y dura por siete o más horas.

Las partes del cuerpo que están desnudas pueden quedar sin quemarse pero el resto del cuerpo queda completamente incinerado.

Lo que queda claro es que la combustión espontánea se produciría siempre tras la muerte y calcinaría gran parte del cuerpo humano, lo que dificulta el trabajo de los forenses a la hora de analizar de si se ha tratado de un fenómeno natural o de un crimen.

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